Hace mucho tiempo conoci a un hombre de unos 60 anos que tiene un jardin alquilado para la crianza de liebres o conejos, (para comerselos), y para la siembra de verduras, en ese jardin hay arboles de manzanas, guindas , damascos, un sin fin de cosas, claro solo para el, asi ahorra , segun el, aunque con mucho trabajo.
El senor Schmith me decia que porque no hacia como el con mi jardin, la verdad que no soy muy buena en la agricultura, pero tambien me preguntaba para mis adentros de que servia realizar tanto trabajo, sin con la plantacion de lechugas que el hace, y que crecen todas al mismo tiempo y hay que comerselas de inmediato, que haria yo con tantas lechugas en la boca, no me quedaria mas que hacer regalos al vecino, y al otro de la cuadra y al tio, ( lo que sucede conmigo, el me regala lechuga, tomate, de todo) para que molestarme con el tremendo trabajo que radica el de sacar las malas hierbas, matar los insectos que se comen todo, osea compra veneno , y regarlas ,sacarlas, preguntar quien quiere, y lavarlas, porque estan sucisimas, hasta con piojos, si mas facil me sale ir al supermercado y comprar una ya limpia que ni hace falta lavarla ,a solo 30 centavos? , claro ,no le dije eso, por cuestiones puramente egoista, que el siguiera con el trabajo y yo disfrutandolo. Un dia el Sr schmith me pregunta si habia comido conejo, que me regalaria uno para que lo probara, que la carne era exquisita y con muy poca grasa, una de las mejores carnes para los enfermos diabeticos y muchas maravillas mas, a todo yo le ponia cara de entusiamada, pero en realidad, en mi vida habia yo siquiera comido conejo, y yo veia esos conejitos tan lindos , que ni me imaginaba como se comian. El sr schmith vino un 31 de diciembre y toco la puerta y yo apresuramente abri y me dice esto es para ti , tenia en sus manos el CADAVER de un conejo, me quede petrificada y sin saber que hacer grite, el me miro con incredulidad y pregunto, no quieres?? pense que deseabas, a lo que conteste con cierta prisa y cambiando mi cara de angustia en una de valentia , - si quiero , lo que pasa es que me parecio tan grande , ah , dijo el, y me puso el cadaver en mis brazos y se fue.....
No se como hice , fui a la cocina y lo lance a la mesa, parada y pensado que hacer, desperte a mi marido que en ese instante hacia la siesta y este tambien se asusto y me dijo metelo en el refrigerador, manana se lo llevamos a una amiga (que es muy de campecina) , pero mi vida -repuse yo- deseo probarlo, a lo que el contesto que ni idea tenia de como se preparaba ni como se cortaba porque tampoco habia comido conejo en su vida y mi hijo, labuceandose la boca decia HUMMMM y sin miedo repetia -yo si quiero, fue en ese entonces que me envalentone y decidi cocinarlo como el pollo. Ese 31 de diciembre nunca lo olvidare, cenamos la noche buena el bendito conejo que el sr schmith nos regalo y que era UNA DELICIA.que carne tan divina, tan blanca, sin grasa.
Al dia siguiente comentabamos a nuestros conocidos, con un orgulllo del que ha logrado vencer algo temible , que habiamos probado conejo , y lo mejor.... preparado por mi.